Hasta siempre

Un año sin ti. Sabía que te iba a echar de menos, pero nadie nos acaba de preparar nunca para esos momentos de desazón y tristeza infinita que sobrevienen de vez en cuando y atenazan la garganta.

Supongo que con el tiempo me iré acostumbrando a tu ausencia. Te recuerdo con mucho cariño, como a ti te hubiera gustado. Porque, a pesar de los pesares, que no eran pocos, tuviste la extraordinaria cualidad de aceptarme tal y como soy, cosa de la que las personas muchas veces solemos adolecer, empezando cómo no por mí misma.
Porque a veces sentía una conexión contigo que se salía de todo pronóstico y no podía explicar con palabras, y simplemente me limitaba a disfrutar. Como cuando me decías de repente qué preciosa voz tenían Jared Leto o Serj Tankian, sin haber escuchado nunca antes 30 Seconds to Mars o System of a Down ni ubicar a “esos muchachos” de ninguna manera, o cuando te partías de risa con los chistes y tonterías varias de Futurama.

Infancia durísima que me cuesta imaginar, pero que siempre me he esforzado en hacerlo, para poder comprenderte mejor… La vida te curtió duramente, demasiado duramente, hasta prácticamente el final. Qué dura es la vida ¿verdad abuela? Maldito tópico, sobre todo porque suele ser cierto. Pero también la vida te enseñó ya con edad avanzada a ser más paciente y tolerante. A no juzgar, a dejar que las cosas discurrieran por su camino (a veces con demasiada pasividad: ¿cuántas “broncas” no te habré echado cuando me soltabas tus cositas sobre el “Señor” y los Mormones?). Pero cada uno se aferra a lo que tiene, o a lo que puede, y a mí siempre me fueron las causas perdidas. Y las discusiones bizantinas. Realmente tengo mucho que aprender de ti, y me encantaría que pudieras ser consciente de la impronta que me has dejado.

Esta foto te la eché dos días y medio antes de morir, así como quien no quiere la cosa, sin preparación y cutremente, con el móvil. A toro pasado una siempre intenta establecer conexiones; yo me hago mis cábalas y, aunque tu salud en ese momento era, digamos buena -o al menos estable- y nadie podría predecir lo que iba a suceder esa madrugada-mañana del lunes de Semana Santa… Yo tengo la impresión de que tú, con esa expresión como de abandono pero sin dolor, estabas a tu manera despidiéndote de nosotros. De este mundo que te ha dejado tan cansada, y del que empezabas a marchar con sigilo y reflexión.

Descansa en paz, abuela generosa. Siempre vas a estar conmigo.

1 Respuesta a “Hasta siempre”


  1. 1 kos joe 26 abril 2012 a las 13:54

    no seriamos nada…sin estos pedacitos de sinceridad % ….


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s





Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.