Carne fresca en la Iglesia

Hace unos días se celebró en Madrid la llamada Jornada Mundial de la Juventud, difuso y ambiguo nombre bajo el cual se convoca cada dos o tres años en una ciudad distinta a la muchachada católica de toda latitud, con misas multitudinarias, cánticos y actos diversos, presidiendo el encuentro el Papa y con carácter de asunto de Estado con todas las de la Ley: contundente despliegue de fuerzas de seguridad del Estado por las calles, reuniones con la familia real, encuentro privado con el jefe de la oposición en el Gobierno, noticia de primera plana en muchos medios y telediarios (empezando por el de Antena 3, por supuesto, donde los presentadores lucían una permanente sonrisa bobalicona cuando informaban de ello)…

Tan magno eventó se lo inventó por lo visto Pablo VI en 1975, y durante estos días me venía yo preguntando una cosa que en principio puede parecer una chorrada, pero a mí no me dejaba dormir: ¿por qué por definicion la Iglesia excluye a los no-jóvenes para acudir a tamaña orgía del fervor religioso? ¿Es una especie de paralelismo con los festivales de música veraniegos, principalmente representados en su público por jóvenes?
¿Es que dan por hecho que el viaje de cientos, en algunos casos miles de km. que se han de pegar los fieles para acudir a la sede rotatoria de turno -se veían muchísimos brasileños, por ejemplo- sólo van a estar en disposición de hacerlo los jóvenes, y no los “viejos achacosos”?
¿Es una manera indirecta de decir que los jóvenes son más vulnerables a la influencia psicológica, y por tanto blancos más fáciles para dejarse comer la cabeza con ideas religiosas?
¿Es que la Iglesia también ha sucumbido al ideal obsesivo de la eterna juventud, aunque su máxima autoridad tenga que ser siembre un septuagenario?

“Que no, que no, es que los jóvenes son el futuro”. Ah, claro, es que según los estudios sociológicos de los últimos años, la juventud cada vez está menos interesada en la vida religiosa, tanto de clausura (vocación a tiempo completo), como de simple adscripción moral (bueno no sólo moral: para las arcas de la Iglesia no es bueno que la gente sea ‘creyente, pero no practicante’).
A ver si con un poco de suerte dentro de algunas décadas el interés de tal preciada juventud por la Iglesia es cercano a cero. Aunque por otro lado no deja de tener su lado divertido ver a cientos de miles de fanáticos de Su Santidad (la de ellos) eufóricos, durmiendo casi nada, soportando calores de agosto en plena calle y que parecen estar metidos con la droga de la fe.

Hasta siempre

Un año sin ti. Sabía que te iba a echar de menos, pero nadie nos acaba de preparar nunca para esos momentos de desazón y tristeza infinita que sobrevienen de vez en cuando y atenazan la garganta.

Supongo que con el tiempo me iré acostumbrando a tu ausencia. Te recuerdo con mucho cariño, como a ti te hubiera gustado. Porque, a pesar de los pesares, que no eran pocos, tuviste la extraordinaria cualidad de aceptarme tal y como soy, cosa de la que las personas muchas veces solemos adolecer, empezando cómo no por mí misma.
Porque a veces sentía una conexión contigo que se salía de todo pronóstico y no podía explicar con palabras, y simplemente me limitaba a disfrutar. Como cuando me decías de repente qué preciosa voz tenían Jared Leto o Serj Tankian, sin haber escuchado nunca antes 30 Seconds to Mars o System of a Down ni ubicar a “esos muchachos” de ninguna manera, o cuando te partías de risa con los chistes y tonterías varias de Futurama.

Infancia durísima que me cuesta imaginar, pero que siempre me he esforzado en hacerlo, para poder comprenderte mejor… La vida te curtió duramente, demasiado duramente, hasta prácticamente el final. Qué dura es la vida ¿verdad abuela? Maldito tópico, sobre todo porque suele ser cierto. Pero también la vida te enseñó ya con edad avanzada a ser más paciente y tolerante. A no juzgar, a dejar que las cosas discurrieran por su camino (a veces con demasiada pasividad: ¿cuántas “broncas” no te habré echado cuando me soltabas tus cositas sobre el “Señor” y los Mormones?). Pero cada uno se aferra a lo que tiene, o a lo que puede, y a mí siempre me fueron las causas perdidas. Y las discusiones bizantinas. Realmente tengo mucho que aprender de ti, y me encantaría que pudieras ser consciente de la impronta que me has dejado.

Esta foto te la eché dos días y medio antes de morir, así como quien no quiere la cosa, sin preparación y cutremente, con el móvil. A toro pasado una siempre intenta establecer conexiones; yo me hago mis cábalas y, aunque tu salud en ese momento era, digamos buena -o al menos estable- y nadie podría predecir lo que iba a suceder esa madrugada-mañana del lunes de Semana Santa… Yo tengo la impresión de que tú, con esa expresión como de abandono pero sin dolor, estabas a tu manera despidiéndote de nosotros. De este mundo que te ha dejado tan cansada, y del que empezabas a marchar con sigilo y reflexión.

Descansa en paz, abuela generosa. Siempre vas a estar conmigo.

San Valentín farandulero

[Aviso: entrada chorra]

Aprovechando el día “oficial” de los enamorados, voy a enumerar algunas parejas de personajes dedicados al mundo de la interpretación y la música de cuya existencia me he enterado normalmente de casualidad, pues no son especialmente vox populi, quitando el primer caso.
Como colofón, un tema de amor del grupo del músico.

Gwyneth Paltrow (38) y Chris Martin (33)

Casados desde diciembre de 2003. Dos hijos en común (niño y niña).
Sobre ella: ha trabajado en películas tontas (Amor ciego), interesantes (Grandes esperanzas) y superproducciones más o menos decentes (Iron Man). Tiene pinta de modosa pero parece lista. Me cae bien. Y para mi gusto pega más con Martin que con Brad Pitt, su primer novio rutilante que yo sepa.

Sobre él: cantante y compositor de Coldplay, aunque también toca otros instrumentos (piano y, ocasionalmente, guitarra). De los 4 discos que tienen en su haber, los dos primeros -Parachutes y A rush of blood to the head-me resultan preciosos, y los dos siguientes prescindibles. La voz melancólica de Martin se tornó para mi gusto algo cansina empalagosa, a la vez que las composiciones musicales perdían fuerza. Tampoco les hará falta mi bendición, puesto que se han vuelto un grupo totalmente de masas. Sin embargo no parecen haber perdido la sencillez. Martin también me cae bien, además es un tipo comprometido, involucrado en diferentes causas sociales.

Kate Hudson (31) y Matt Bellamy (32)

Pareja desde el verano pasado. Esperando un hijo.

Ella: hija de Goldie Hawn, creo que no he visto ni una sola película en la que salga, pero veo que ha estado nominada al Oscar por Casi famosos. Parece que le gustan los músicos (y de bandas buenas), pues anteriormente estuvo varios años casada con el cantante de Black Crowes, con quien de hecho tiene un hijo de 7 años. Hace casi tres fue nombrada actiz más bella según la revista People, aunque yo creo que aquello correspondió a una estrategia de promoción de no se cuál película suya. La hermosura de esta chica no es como para fliparse tanto.

Él: líder, compositor, cantante y “multiinstrumentista” del grupo británico Muse (principalmente guitarra, no una cualquiera sino con mil efectos y pedales, y piano). Antaño considerados prácticamente una banda de culto, especialmente con la edición de su primer album, Showbiz; hoy en día vilipendiados por muchos por haberse vuelto masivos y tocar en estadios (aparte posiblemente de introducir variables y estructuras cada vez más estrambóticas en sus cortes musicales, incluída la electrónica). Para colmo formaron parte de la banda sonora de Crepúsculo con Uprisinsg (perteneciente al último disco, The resistance, de 2009), algo imposible de soportar para cualquier corazón purista.
Aunque no se trata de mi grupo ni de mi cantante de cabecera (me llega a saturar con tanto dramatismo y grandilocuencia vocales), no dudaría de que Matt es un virtuoso de la música, y su profunda influencia de la música clásica está presente en todos sus discos.
En cuanto a personalidad, parece tener bastante sentido del humor. Como cuando en un programa de la TV italiana salieron a actuar en playback los tres miembros del grupo con los instrumentos cambiados, o hizo unas declaraciones muy serio anunciando el deseo de la banda de dar un concierto en una nave espacial.

Karen Elson (32) y Jack White (35)

Casados desde junio de 2005. Dos hijos en común de ambos sexos. (Se conocieron en el rodaje del videoclip “Blue Orchid”.

Ella: modelo de “altos vuelos” fetiche para muchos diseñadores de lujo como Jean Paul Gaultier. Su extremada palidez y el ser pelirroja al parecer le confieren cierto magnetismo especial. Como curiosidad, tiene una gemela idéntica. Por lo visto también es música: ha lanzado un par de discos, al menos para el último contó con el hijo de Patti Smith, un miembro de My morning Jacket y su propio marido a la batería y produciendo.

Él: Forma dúo con Meg White en The White Stripes. Todavía me sigue sorprendiendo que sólo dos personas consigan ese sonido tan completo, aunque tampoco es uno de mis grupos preferidos. Jack es el vocalista, y normalmente toca guitarra y bajo; Meg la batería. Desde sus comienzos trataron de crear señas especiales de identidad del grupo, como rodearse de una estética permanente de blanco y rojo, y sembrar la ambigüedad y el misterio declarando que eran hermanos, cuando lo cierto es que eran matromonio; un matrimonio que duró desde 1996 (un año antes de formar la banda) hasta 2000. Aún en activo y con 5 discos en su haber, parece que congenian perfectamente y su separación no significó la ruptura musical, aunque me suena que ambos tienen proyectos por separado.
Como dato curioso, y por el que más de uno se llevaría las manos a la cabeza: aunque los estilos en principio no tienen nada que ver, a veces me ha ocurrido escuchar un cacho de tema de The White Stripes y creerme que son Led Zeppelin, y viceversa. La voz guarda cierto parecido con la de Robert Plant, y la guitarra me recuerda también. Como no he mamado la discografía entera de ninguno de los dos grupos, es algo que podía pasar.

Connie Nielsen (45) y Lars Ulrich (47)

Pareja desde 2004. Un hijo en común.
Ella: actriz, creo que sus papeles más notables han sido en Pactar con el diablo, Gladiator y Retratos de una obsesión (en esta con un importante cambio de look, morena y con pelo corto, para mí estaba espectacular).
Él: baterista, compositor y co-fundador de Metallica. Y qué decir de este grupo, mi favorito durante la adolescencia… En determinados sectores Ulrich no tiene muy buena prensa, se le acusa de maniático y en el plano musical dicen que va desacompasado en los directos. Yo les he visto un par de veces y no lo he notado.

De Metallica no conozco canciones de amor, je je.

“Autocracias” musulmanas: ¿el principio del fin?

Todo lo que sea rebelarse el pueblo contra el poder establecido que le aprieta las tuercas mientras se perpetúa en su estatus, en principio es positivo. Pero hay algunas cuestiones que siempre me rondan, especialmente de unas semanas para acá por el caso de Túnez, y más recientemente Egipto:

1) ¿Cómo saber exactamente si un régimen estatal es dictadura o no?
2) ¿Cuál es el detonante de esa explosión repentina en el sentir y actuar de parte visible de la población?
3) Suponiendo que efectivamente se trate de dictadores a los que hay que derrocar… ¿cuál es la alternativa? ¿agrupaciones donde la presencia islamista-teocrática cobre cada vez más protagonismo?

1) Analicemos brevemente la figura de los principales mandatarios de ambos países (o ya prácticamente, ex-mandatarios), para lo cual reconozco que en gran parte me basaré en Wikipedia.

Zine El Abidine Ben Ali.- Presidente desde 1987 (guau, cerca de 24 años), en que dio un golpe de estado (¡ay!) contra el primer presidente tunecino, quien le había nombrado anteriormente primer ministro.
A destacar su profesión militar (a veces parece que esto de hacer carrera en la milicia y dar golpes de estado es todo uno), aunque hay que reseñar que previamente se formó en ingeniería electrónica.
En 1989, 1994 y 2009 “ganó” las elecciones con más del 99% de votos, en los dos primeros casos, y cerca de un 90%, en el último. ¡Cojones! ¿Qué sospechoso no? Quizá se entiende mejor si aclaramos que los partidos políticos más alejados de la ideología del suyo propio estaban vetados. Por cierto, el partido en cuestión de llama Agrupación Constitucional Democrática. ¡Qué bonito! Constitución y Democracia, valores universales, esta gente seguro que garantiza los derechos básicos y el bienestar de la población tunecina… ¿o no? Es curioso que la agrupación política de un tipo que lleva más de dos décadas parapetado en el poder supremo, se autodenomine democracia. Bueno, lo que es curioso en sí es que un partido se llame demócrata. Por definición, si hay partidos, hay sufragio, entonces hay democracia, ¿no? (sí, por supuesto es algo que pienso también del partido norteamericano menos conservador, pero esto es algo que se remonta a los tiempos de Thomas Jefferson a finales del s. XVIII y es harina de otro costal).

¿No parece que los dos guarden cierto parecido? just for men a tope y cara de cabrón

Hosni Mubarak.- Otro militar metido a político de primera plana, lleva como presidente desde 1981. Casi 30 años. En este caso no hablamos de golpe de estado, sino que asume el cargo tras el asesinato del hasta entonces presidente a manos de integristas islámicos -o eso pone en Wikipedia-, quien le designara vicepresidente varios años atrás. El partido, Nacional Democrático, otro de estos con nombres chirriantes.
Su ideario se fundamenta en conciliar las posturas islamistas tradicionales y la buena relación con EEUU y su protegido (y consentido) de Oriente Próximo, o sea Israel.
Cada 6 años se han venido celebrando elecciones en las que teóricamente habría visto siempre refutada su reelección: parece ser que no había más opciones políticas. En 2005, con ayuda previa de presiones internacionales, se abrió un poco el veto a la diversidad política, permitiendo ya en teoría elegir entre otros candidatos presidenciales. De esta manera se configura Hermanos Musulmanes como principal partido de la oposición, al que sin embargo el grupo de Mubarak vuelve a dejar fuera de juego en las elecciones de finales de 2011, calificadas por observadores y ONG internacionales como un fraude electoral a todas luces marcado por la compra de votos y la intimidación a electores.

Ahora bien, ¿Cómo reaccionan ambos mandatarios al saber la que se les viene encima, en las últimas crisis que han afectado a sus respectivos países?
Ben Ali se pira. Intenta conseguir asilo en Francia pero se lo deniengan, exiliándose en Arabia Saudi (un régimen que sí que no engaña: ni República, como las dos anteriores, ni partido “demócrata”, ni hostias: monarquía absolutista históricamente liderada por una dinastía feudal de jeques árabes, los Al-Saud -siento el oportunismo y reduccionismo desvergonzados, pero: para que luego digan que el islamismo no es anacrónico-, a los que prácticamente toda la comunidad internacional come la polla, incluído el “campechano” Juan Carlos I, que  otorgó una súper condecoración al rey Abdullah en su última visita a España. ¡Lo que hace el petróleo!).
Mubarak en un principio refuerza la presencia policial contra los manifestantes en las calles y difunde vídeos reuniéndose con las fuerzas armadas para dar sensación de controlar el cotarro… pero, aunque se han producido alrededor de un centenar de fallecidos, no se origina la escabechina que podría ser porque al parecer el ejército no es tan represivo como querría el gobierno, y se mantiene en una posición más de contención y de prudencia, e incluso auxilio y acercamiento a la población.
Pero lo que más quiero destacar en este punto es que Mubarak y su Gobierno intentar abortar por todos los medios posibles el intento de boicot al mismo orquestado por el grupo de la oposición, al que se van sumando los manifestantes disconformes con el régimen. ¿Y cómo? Pues bloqueando brutalmente los principales sistemas de telecomunicación bidireccional para intentar evitar que la gente se organice y la rebelión vaya adelante: las operadoras de telefonía móvil y el propio Internet.
Esta censura es mucho más sangrante que la de Túnez, donde a este respecto sólo se bloquearon algunos routers.
Aun así, el impulso del movimiento es imparable y la gente sigue protestando en las calles incluso saltándose el toque de queda impuesto (o recomendado) por el Ejército.
Ante este panorama, Mubarak se rinde a la evidencia y empieza a bajarse un poquito los pantalones, manifestando un deseo de reforzar la democracia (o más bien iniciar una transición democrática real) y emprender acciones que refuercen la economía y restablezcan la confianza en ella, pero delegando las negociaciones en su primer ministro y negándose a abandonar el poder, al que sigue aferrado como una garrapata.

2) Como suele ocurrir con las revueltas populares, el origen y causa es un malestar general en la población. Yo, como soy mal pensada, en un primer momento pensé que podrían estar dirigidas por auspiciosos intereses internacionales más bien oscuros. Tipo, directamente, a EEUU ya no le interesa la figura de Mubarak aunque anteriormente fuera algo así como su aliado, y se lo quisiera quitar de en medio. Así que, organizando cuidadosamente un plan de acción, traducen ese velado interés en una supuesta explosión social en la que grupos de personas de diversas clases sociales se unen en la loable lucha por el bien común.
Pues oye, a lo mejor es justo lo que ha sucedido. Aunque bien es verdad que, al menos en el caso de Egipto, el grupo de la oposición es el que ha liderado la revuelta, no ha sido algo espontáneo surgido del latir común de las gentes, si bien es probable que su descontento haya sido el gran coadyuvante de la operación.
Yemen se ha sumado recientemente a la ola de protestas emprendidas mayoritariamente por jóvenes que se lanzan a las calles, y aquí viene un punto peliagudo. Según Tercera Información, aunque en la mayoría de las informaciones se les califique como islamistas sus reivindicaciones son totalmente laicas: trabajo, viviendas, derechos políticos y civiles como libertad de expresión, reunión, opinión y el acceso a unas votaciones con garantías.
Sin embargo, otros medios asocian las revueltas con grupos terroristas, concretamente el grupo terrorista por antonomasia: Al Qaeda (sobre el cual tengo que decir que, a día de hoy, dudo que exista como grupo más allá de la pérfida imaginería imperialista para crear o “arrejuntar” en uno enemigos del statu quo tan malévolos y poderosos como en verdad ficticios… sí, me he rendido un poco a la conspiranoia patrocinada por Zeitgeist). El Mundo afirma que la embajada española en Yemen ha tenido que cerrar debido a constantes amenazas terroristas.
Entonces ¿qué pasa? ¿Las demandas son “universales”, o de corte más bien religioso? A veces lo uno no está tan separado de lo otro. Un país de credo musulmán donde el grueso de la gente sufre apuros económicos, falta de infraestructuras básicas, buenas condiciones de empleabilidad, etc. (y a veces todo ello elevado a la enésima potencia por el efecto de gerras o asedios, como ocurre en Palestina a.k.a Cisjordania y Franja de Gaza), es un buen caldo de cultivo para que grupos islamistas de proyección integrista (sí, radical), desempeñen una profunda labor social de ayuda, amparo, cuidado, protección y… ¿adoctrinamiento? a través de redes bastante bien tejidas como ocurre con Hamas en la citada Franja. Vuelvo a mi escepticismo: a mí cualquier labor de ayuda humanitaria a los necesitados me parece sustancial, pero también es verdad que si un grupo armado y/o terrorista tiene el mayor control y acceso a los recursos… no me da nada de buena espina, especialmente si se guían por una ideología religiosa, lo cual no atiende a razones ni a nada a mi entender.

3) En lo referente a las alternativas de gobierno, me centraré en el caso de Egipto, porque dentro de mi desconocimiento me resulta algo más familiar.
Creo que ha quedado patente mi desconfianza hacia los procederes “islamistas”. Aunque ahora Mubarak se vea como el malo malísimo, y no voy a ser yo quien cuestione esa idea, parece que la opción más sobresaliente es la de los mencionados Hermanos Islamistas (ese nombre me da muy mal rollo, si no lo digo imploto).
Probablemente acuse incultura, pero… así a bote pronto no se me ocurre ningún estado islamista (teocrático) donde funcione una verdadera democracia, no sólo con posibilidad real de elegir entre diversas opciones políticas y con unos comicios transparentes, sino donde se vele por los derechos reales de la población… ¿Irán? Ese país del que habitualmente nos llegan noticias sobre dictámenes judiciales de lapidación a mujeres por haber cometido delitos como el adulterio… no, no es un buen ejemplo.

De todas formas, tengo esperanzas en el actual líder de la oposición, Mohamed el-Baradei, en cuya carta de presentación figura nada menos que haber obtenido el premio Nobel de la Paz, y el haber hecho frente directo a la Administración Bush negando la existencia de armas de destrucción masiva en Irak mientras fue director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, cargo del que acabó dimitiendo en 2009.
Hace menos de un año formó la Asociación Nacional para el Cambio, con pretensión de situarse por encima de la mera religión o política, y constituirse como agrupación de personas y colectivos que trabajen por una verdadera democracia y justicia social. Al menos en teoría.
Desde luego, el-Baradei se ha tomado en serio su papel, y afirma el proceso iniciado avanza inexorablemente hacia adelante. Al regresar del exilio en Londres en el que se encontraba, sus palabras han sido: “Si la gente lo quiere, y sobre todo los jóvenes, puedo dirigir la transición. No les voy a dejar en la estacada”.

Actualización (1-2-11):

Según el canal de noticias ruso RT, EEUU y UK podrían haber planeado tiempo atrás las revueltas en egipto, presuntamente por intereses petrolíferos. No sé qué grado de credibilidad darle, pero esto avalaría mi “hipótesis” inicial expuesta en el punto 2

¡Maldita polisemia!

Es bonito disponer de una lengua rica en cantidad, combinaciones y matices como la nuestra. Pero a veces una se hace un lío con los diferentes significados de las palabras.

A cuento del pitote que se ha formado por el tema de los controladores aéreos (en resumen, el Gobierno aprueba deprisa y corriendo la víspera del Puente de diciembre un decreto que al parecer recorta algunos derechos laborales de este gremio, a lo que se produce una “desbandada” en masa del mismo y los controladores no acuden a su puesto de trabajo en vez de seguir las pautas de una huelga legal, amenazándoles el Gobierno con desplegar efectivos militares para que supervisen el tráfico aéreo además de acusarles de un delito de sedición, en medio de un caos aeroportuario impresionante donde Barajas y otros grandes han acabado cerrando sus puertas), leo la siguiente frase extraída de la web de rtve:

El Real Decreto que permite que los militares puedan controlar el tráfico aéreo ha sido sancionado por el rey Juan Carlos de España en Argentina, donde se encuentra para participar en la XX Cumbre Iberoamericana en la ciudad de Mar del Plata.

El Rey, como jefe de las Fuerzas Armadas, tiene que aprobar la acción militar en los aeropuertos (incluso se contempla desviar parte de los vuelos a bases militares llegado el caso de necesidad). Pero algo no me cuadra ahí. ¿Ha sancionado? ¿Ha censurado, ha emprendido acciones legales contra ese decreto? ¿Pero qué coño es esto?
Como siempre en estos casos, acudo a consultar a la -por otra parte cada vez más denostada- RAE. Y mis sospechas se confirman: la palabra tiene acepciones bien diferentes. Casi antagónicas diría yo.

sancionar.
1. tr. Dar fuerza de ley a una disposición.
2. tr. Autorizar o aprobar cualquier acto, uso o costumbre.
3. tr. Aplicar una sanción o castigo.

sanción.
(Del lat. sanctĭo, -ōnis).
1. f. Pena que una ley o un reglamento establece para sus infractores.
2. f. Autorización o aprobación que se da a cualquier acto, uso o costumbre.
3. f. Acto solemne por el que el jefe del Estado confirma una ley o estatuto.
4. f. Mal dimanado de una culpa o yerro y que es como su castigo o pena.
5. f. Estatuto o ley.

No sé si seré sólo yo, pero a mí me parece que castigar, penar, pena a infractores, etc. (el único significado que yo conocía hasta ahora), se opone frontalmente a autorizar, aplicar, legitimar, ley, estatuto. Son ganas de liar al personal, ¿no? Seguro que empezaron los romanos, que viene del latín. ¡Ay, los romanos y el Derecho! ¿Era necesario complicarse tanto la vida? ¡Y complicárnosla a los que veníamos después!

La Tierra va follada

Nunca me había dado por plantearme la velocidad a la que se desplaza la Tierra en su movimiento orbital alrededor del Sol. A lo mejor lo di en el colegio o en el instituto (incluso en la universidad); si es así se me olvidó, o no presté mucha atención.

A cuento de esta viñeta me ha asaltado el tema:

¿¿106.000 kilómetros por hora, nada menos??
Para tratar de cerciorarme, he consultado la entrada de Tierra en Wikipedia, donde se afirma que la veocidad orbital media es de 29,78 km/s.
Recurriendo al viejo truco de la conversión de unidades:
29,78 km/s * 3.600 s/1 h = 107.208 km/h.
Una cifra muy aproximada.

Igual la pregunta es cateta pero, ¿cómo puede ir tan rápido un cuerpo tan gigantesco? El típico avión de pásajeros, el Boeing 747, no llega a los 1000 km/h.

Qué maravilla : D
Sin duda eso explica el vientazo, los Monzones y lo que haga falta
(…
…)

¡Gorrillas!

Sí, con exclamación. Son los actores protagonistas de una situación que, cuando la tengo que afrontar, me crea un sentimiento que va desde la incomodidad hasta la exasperación, pasando por el remordimiento.

¿Cuál es la verdadera razón de ser de los gorrillas? (esto también es aplicable para los de uniforme, aunque te den tiquet y aparentemente ofrezcan más sensación de institucionalidad).

1) Explotar una zona de aparcamiento que una empresa ha construido o de la que  ha sido concesionaria de obra pública? Obviamente, NO. Se trata de unos ingresos obtenidos sin ser o representar a propietarios de ningún tipo de emplazamiento.

2) ¿Ayudar al conductor a encontrar aparcamiento? En principio, no. Si pasa por una callejuela en la que a 20 metros hay un sitio libre, quizá no lo vaya a advertir en el momento, pero sí cuando pase por el lado. Podría darse el caso de que gracias al gorrilla encontrase un sitio que de otra forma dejaría escapar si antes de llegar a él optara por desviarse en otra calle que cruzara, pero me parece una posibilidad minoritaria.

3) ¿Ayudar a aparcar? No. Bien es verdad que hay veces en que nos viene bien un cable, pero desde luego no por sistema.

4) Proteger la integridad del coche propiedad del “usuario del servicio” mientras éste está ausente? Esto sería un buen chiste. Puede que, si alguien tiene la tentación de rayar un coche o pinchar una rueda se vea disuadido de sus nobles propósitos si hay una persona por allí medio “vigilando “, pero es que:

4.1.- Normalmente el gorrilla se pira cuando está la zona llena de coches

4.2.- Si es a plena luz del día y/o con movimiento transeúnte por la calle, la posibilidad de que eso ocurra es más remota aún.

4.3.- Si, a pesar de todo, los desalmados persisten en su intento de hacer algún estropicio (o directamente son cacos que se disponen a chorizar algún objeto del coche), no me veo yo al gorrilla haciendo de héroe para proteger nuestro vehículo por el módico precio de un euro.


Hace algunos meses me enteré por un informativo de que iban a prohibir legalmente este tema (supongo que se referían a los gorras típicos y no a los del uniformito), y concretamente proyectaron unas imágenes de no recuerdo cuál barrio de Sevilla (en cuya provincia vivo). Parece ser que los vecinos estaban hartos, tiene que ser un fastidio estar lidiando con estos especímenes cuando vas a dejar el coche para irte a casa. Me resultó bastante esperazadora la noticia pero lamentablemente, a día de hoy, yo sigo viendo gorrillas de todo pelaje cuando aparco por ahí.

En mi caso siempre trato de evitarlos, lo cual me supone dejar pasar no pocas oportunidades de aparcamiento a no ser que sean horas un tanto intempestivas. Pero el otro día tenía prisa y, tras un ratito buscando sitio, avancé en dirección al gorrilla aspaventero (más bien en la direción que hubiera tomado de todos modos), resignándome a ocupar la plaza que me indicaba, pues si no encontraba una pronto tendría que dar un rodeo importante y probablemente perderme una actuación de teatro programada con unas amigas. No es que fuera un espacio para el coche demasiado sobrado y además tenía que aparcar por la izquierda, que al menos para mí es algo más dificultoso, pero aún así podía hacerlo sola perfectamente y era evidente. El hombre, cómo no, se puso a hacer toda la suerte de indicaciones de rigor; yo ni le miraba, pero en un momento dado me indignó tanto que obviara mi omiso caso de sus gestos -como legitimando su labor  y las monedas que recibiría luego- que le dirigí una mirada bufando que hizo que se replanteara la situación y se alejara unos metros. Aunque no del todo; se quedó algo achantado pero a la expectativa.
Al salir me acerqué a él y le dije “no necesito indicaciones para aparcar: SÉ APARCAR”, y un poco avergonzado dijo que lo sentía. A continuación le di la calderilla que llevara en el monedero, que no llegaba ni a 25 céntimos, disculpándome por no disponer de más, a lo que contestó que no importaba. Es un poco ridículo darle explicaciones a un gorrilla, y más en una situación de mosqueo como esa, pero no es tan fácil saltarse la convención social de darles dinero una vez que te han “apañado” un sitio. Da mal rollo irse sin soltar nada: aparte de la desconfianza que pueda producir el hecho de enfrentarte a una posible “venganza” por pasar de él y que a la vuelta el coche tenga algún regalito, que en mi caso no es mucha, alguna vez me he enfrentado a alguno por no darme la gana de pasar por el aro (y era de los de uniforme y tiquet). El tener que aguantar que encima se pongan chulos reclamando algo que a todas luces no les pertenece -aunque en sus tiquecitos creo que se especifica que es un pago voluntario- me exaspera aún más.
Volviendo al caso de “mi” gorrilla: por el acento deduje que su procedencia sería Rumania o algo similar, y me sentí culpable por haber estado tan borde. Sí, ya sé nadie que se dedique al ‘gorrilleo’ debe de tener una situación vital muy favorable (hablo de yonquis básicamente), pero digamos que a un inmigrante extranjero le supongo una importante dificultad añadida por el hecho de tener que haber dejado lejos su lugar de origen y tratar de adaptarse al nuevo entorno, sumándose para colmo la barrera idiomática que en muchos casos conlleva (algún día, por cierto, hablaré de lo mucho que admiro a los inmigrantes no iberoamericanos que aprenden tan rápido a manejarse con el español, sin aparente instrucción formal detrás).

Y alguien podría preguntarse: ¿merece la pena tanta complicación por medio, un euro? Probablemente no. Pero supongo que es más bien una cuestión de principios, de no querer resignarme ante el abuso que, sin entrar a valorar las dramáticas (o no) situaciones que hay detrás de estas personas, supone el hecho de tener que pagar por un servicio que ni has pedido, ni es legítimo cobrar, ni de hecho es siquiera un servicio. Se puede interpretar el abono como una especie de forma de solidaridad, pero, ¡ay! cada uno elige su manera de ser -o no- solidario, no es de recibo ni legal que te la impongan por cojones, o mediante soterrada imposición vestida de voluntariedad, que es peor. A los músicos callejeros que suelen actuar en Sierpes, por poner un ejemplo (musicazos que intuyo provienen de Europa del Este) sí que me suele apetecer dejarles algo cuando paso. O a veces a los muchachos negros que se ponen en los semáforos, sin cogerle los pañuelos. Pero no a un individuo que tácitamente me obliga a pagarle por aparcar mi coche en un sitio que le pertenece tanto como a mí (o quizá incluso menos, pero no quiero parecer xenófoba). Dejando aparte de el hecho de que no siempre tienes cambio, y no siempre tienes mucho dinero, situación con la que me identifico bastante.

En cualquier caso, todo esto me sirve como desahogo y quizás de ahora en adelante tienda a transigir un poco más con la “situación gorrilla”. Una situación cuyos planteamientos de partida hacen aguas por todos lados, pero con la que tampoco quiero sostener tanto dilema indefinidamente.

Por cierto, algún día disertaré también sobre la ¿necesidad? de tener carné de conducir y coche, a partir, entre otras cosas, de una entrada de blog de Nacho Chaparro que contenta me tiene.

¿Retorno del marquismo?

Cuando yo era pequeña, se solía emplear este término para denominar la tendencia a llevar o anhelar llevar determinadas prendas de ropa y calzado un un tanto cotizadas. Básicamente vaqueros Levi’s; deportivas Nike, Reebok o Adidas. El colegio o el instituto eran el marco perfecto donde cohabitaban las diferentes clases de individuos atendiendo a si seguían esta moda, no la seguían porque no podían (¿wannabes?) o simplemente pasaban de ello. Y el correspondiente abanico de posibilidades entre una opción y otra, que tampoco es cuestión de reducir tanto.

Una vez superadas estas tempranas edades en las que muchas veces es difícil dirimir según criterios realmente prácticos qué es lo que más nos conviene, podríamos establecer un debate sobre si compensa o no usar marcas conocidas, tradicionales y “cotizadas”. Debate que, por una parte, no supone ninguna novedad, y por otra podría medio zanjarse con la premisa “depende de”. Depende del género del producto, depende de la marca en cuestión, depende del uso que vaya a dársele…

Pero el tema del que pretendía ocuparme esta vez no son las marcas de textil y complementos -en realidad lo anterior era una excusa para contar alguna batallita-, sino las de otra industria de primera necesidad (o al menos más que la anterior): la alimentaria. Desde hace algún tiempo hemos venido observando algunas campañas publicitarias, muchas veces cofinanciadas por cadenas de TV privadas, donde se nos apela a la “necesidad” de consumir productos de primeras marcas como garantía de, digamos, bienestar y confianza. Aunque no mencionan directamente a las “marcas blancas”, lo cierto es que el mensaje presenta una clara contraposición a ellas, llegando incluso un anuncio (de Cuatro) a representar las marcas conocidas como círculos de colores (con toda la simbología positiva que ello representa: alegría, distinción, darle color a la vida…), y a las genéricas como círculos blancos (insípidos, asépticos, uniformadores…). Este tipo de anuncios no sólo se circunscriben al medio televisivo: he visto algunas publicaciones (revistas, periódicos) con algunas inclusiones de los mismos. A veces algo encubiertas, como la de aquél diario (creo recordar que El País) que, con cupones de suscripción y el correspondiente pago reducido, proporcionaría una especie de cesta de la compra con marcas líderes, en vez de la videocámara, bicicleta plegable, impresora multifunción y demás aparatos electrónicos que suele ofertar.

Según Wikipedia, las marcas blancas empezaron llamarse así por el diseño neutral y básico, de sus envases, haciendo referencia directa a un producto básico que eliminaba costes superfluos

Según Wikipedia, las marcas genéricas empezaron llamándose "blancas" por el diseño neutral y aséptico de sus envases, haciendo referencia directa a un producto básico que supuestamente eliminaba costes superfluos

El fenómeno de las marcas genéricas data de hace varias décadas -según Wikipedia de 1975- y, como todos más o menos sabemos, se trata de productos fabricados directamente para comercializarse en grandes superficies como hipermercados, a veces como segunda línea de una empresa líder, a veces por una empresa o fábrica desconocidas para el gran público, pero con una característica común esencial: el abaratamiento de costes en publicidad, que se traduce en un abaratamiento del producto final. Precisamente ahí radica la principal crítica que reciben este tipo de marcas: abaratar costes… ¿a costa de qué? ¿de reducir la calidad del producto? ¿de ahorrarse tiempo, esfuerzo y dinero en I+D (+I)? Porque una cosa que también habremos constatado es que uno de los grandes varapalos que estas marcas suponen para las empresas conocidas del sector es que suelen “copiar” los productos. Panecillos de maíz, cereales de chocolate, congelados, leches con Omega 3 y extra de calcio, etc.

Entonces, el dilema tendría que afrontarse desde dos perspectivas: si sale a cuenta consumir marcas blancas, y si es lícito hacerlo. pero, ¡ay!, a fin de cuentas nosotros somos “pobres” consumidores que donde primero vamos a ponernos es en nuestra piel, y no en la de las corporaciones alimentarias. Si nos ponemos a rascar, ellas son las que se encargan de promover la ingesta de leche (cuando hay muchos más alimentos con calcio y somos de hecho la única especie que la consume después del destete), Omegas 3 y 6 (presentes de manera natural en muchos pescados y semillas), o productos hiper calóricos (como los embutidos o la bollería industrial) y productos “dietéticos” para compensar tanta acumulación de kilocalorías.

Por otra parte hay tipos muy diferentes de marcas genéricas. En este sentido, creo que la cadena Mercadona ha sabido elegir muy bien a sus empresas fabricantes, tanto las conocidas como las que no lo son. Podría decir que el 90% de los productos “hacendados”, “delipluses” y “bosque verdes” -los dos últimos no son de alimentación, es verdad- son de calidad bastante satisfacoria. A su vez, Estas son marcas que introduce el propio Mercadona, pues por ejemplo bajo las pizzas o la pechuga de pavo Hacendado está detrás la prestigiosa Casa Tarradellas. Esto también introduce otro importante criterio diferenciador entre unas marcas “líderes” y otras: las que mantienen su estilo de producción tradicional, haciendo incluso un estandarte de su rehúso a fabricar productos génericos (“Kellogg’s“, “Activia“, “Pascual“, etc. “no fabrica para otras marcas”), y las que sacrifican ortodoxia o prestigio para cubrir un mayor sector de mercado. Éstas últimas, a mi entender, se lo montan mejor.

Aunque el auge de las marcas blancas (asociado a Carrefour, Alcampo, Día, Hipercor, Mercadona…) no es algo nuevo, yo creo que la impresión general de los departamentos de desarrollo y mercadotecnia de las empresas líderes en el sector de la alimentación es: en tiempos “de crisis”, la gente tiende a ahorrar aún más y nuestros productos son cada vez menos competitivos, por lo que hay que eliminar publicidad. Eso puede llegar a suponer una bajada muy significativa de ingresos de los medios audiovisuales, fundamentalmente la televisión, y de hecho Wikipedia aduce a este motivo para explicar que “repentinamente” las cadenas privadas, entre otros medios, estén realizando las comentadas campañas de apologización del consumo de las marcas conocidas. Bueno, la verdad es que para muchos esto puede resultar obvio, pero yo no habría llegado a esa conclusión tan claramente.

Desde luego, visto asi, se hace todo muy mercantilista (bueno, está claro que por principios no iba a ser), y me reafirmo en la idea de que el marquismo es muy prescindible.

El misterio del contenedor amarillo

¡Apasionante oigan!

Contenedores hay de muchas clases y formas, pero hay algo que tienen en común todos los destinados a la recepción de envases de plástico y metal (al menos los que yo he visto): el tener restringida la entrada de residuos a uno o dos orificios no demasiado grandes. La “portezuela” amplia de arriba se cierra con llave.

Parece lógico pensar que lo que se pretende es que echemos los envases uno a uno… pero es aquí donde me asaltan las dudas: ¿Y si el envase es demasiado grande como para caber por ese agujero? ¿Por qué me obligan a tirar las cosas una a una, si yo lo que llevo es una bolsa llena de ellas? ¿No comprenden que hoy en día la gran mayoría de los productos consumibles vienen envasados, y el volumen total de la basura acumulada por hogar contiene un altísimo porcentaje de residuos de plástico, latas, botes, etc? Residuos que además, normalmente al vaciarse no se pueden comprimir, ¡ocupando más espacio aún! Por cierto, aquí un enlace aclarando qué se debe y qué no echar a este contenedor, por si no estaba del todo claro http://www.rcir.es/pdf/documentos/contenedor_amarillo.pdf

En realidad esta frustración me la provoca también el contenedor verde, aunque en este caso digamos que el problema se minimiza al no ser tanta la cantidad de restos de vidrio que se acumulan a lo largo del día o de la semana. Además de que, he de admitirlo, ahora mismo no tengo cerca de casa ningún contenedor verde y mi amor por el reciclaje no me  da para desplazarme hasta alguno andando o en coche cargando con la bolsa de vidrios para tirarlos allí… No son tan frecuentes estos contenedores, al igual que los de papel.

Pues bien, hace un par de días coincidí al echar la basura con el camión que la recoge, y tuve oportunidad de exponerle al empleado -juraría que antes iban dos, pero en este caso era uno solo- mi gran dilema. Muy amablemente, me dijo que efectivamente la idea era evitar que se echaran bolsas enteras, porque si dejaban la portezuela abierta mucha gente echaba bolsas de basura “normal”, la de residuos orgánicos sobre todo, y luego en la planta de reciclaje era más complicado el separamiento de residuos de lo que ya de por sí es. De hecho el buen hombre me explicó que iban a salir unos nuevos contenedores con el orificio aún más pequeño. No tengo ninguna noticia más sobre esto, pero en los agujeros actuales muchas veces caben las bolsas siempre que no sean muy grandes y que los envases en sí no lo sean (por ejemplo, como en tu bolsa tengas varias bandejas de fruta, unos bricks y una botella grande de detergente, seguro que no cabe todo a la vez). Siempre empujando bien, claro.

Pero, digo yo… ¿Merece la pena tener un contenedor para que la gran mayoría de los residuos a cuya recogida está destinado, vayan a parar a otro que no les corresponde? Si ya de por sí mucha gente no recicla, qué pasa si encima les pones dificultades? Otra cuestión por cierto que me intriga sobre la disposición de estos cacharros, al margen de los orificios estrechos, es que sólo suele haber uno, en zonas donde incluso hay 3 o 4 de los verdes…. Teniendo en cuenta como decía antes que la mayor cantidad y espacio de basura es de envases, no tiene mucho sentido y a veces se ven los contenedores de arriba hasta las trancas mientras los otros aún no llegan ni a mitad de su nivel… ¿Solución? Echar las bolsas en los otros, claro. O dejarlas en el suelo, donde ya me explicó en otra ocasión otro amable empleado de la recogida de basura que esas bolsas van directamente a la zona de residuos orgánicos.

En definitiva, que pienso que la gestión de contenedores de envases está bastante mal planteada, y ya circulan varias iniciativas ecologistas donde se propone su eliminación, como la que recoge esta entrada de blog http://www.orbitaverde.com/contenedor-amarillo-ese-gran-desconocido-68587

…hacer que los residuos que iban al amarillo vayan al actual de “rechazo” [de residuos orgánicos]. De ahí se iría a una planta de selección de residuos, por la que pasaría la totalidad del residuo que se puede recuperar (actualmente mucha parte sigue yendo al contenedor de “rechazo” y por tanto al vertedero o a la incineradora), y se podría aumentar el objetivo de recuperación de materiales de un 40 a un 70% fácilmente. Se liberaría espacio en las calles, se liberaría de tanta responsabilidad de selección al ciudadano…

La única pega que se me ocurre es que el proceso de reciclado en planta sería más laborioso, pero creo que las autoridades deberían plantearse su viabilidad… Desde luego, lo que hay ahora no me convence en absoluto.

¿Dónde hay que firmar?

Píldora, aborto y apocalipsis

Últimamente al Gobierno le están lloviendo las críticas por sus propuestas y medidas contra los embarazos no deseados. Primero fue el Proyecto de Ley que permitiría interrumpir voluntariamente el embarazo a jóvenes de entre 16 y 18 años sin el consentimiento -y por tanto conocimiento- de sus padres, y ahora los Ministerios de Sanidad e Igualdad, a través de sus respectivas dirigentes Trinidad Jiménez y Bibiana Aído, han anunciado hace escasos días que la “píldora del día después” se podrá adquirir en farmacias sin necesidad de receta médica a partir del mes de septiembre.

Hasta ahora, una chica o mujer que por el motivo que fuere hubiera realizado prácticas sexuales con riesgo de embarazo, podía acercarse al centro de salud y su médico de cabecera le prescribiría o dispensaría la citada pastilla, que para ser efectiva ha de tomarse dentro de las 72 horas posteriores al coito. Bien es verdad que este medicamento se encuentra en el límite de los considerados “abortivos”, en el sentido de que no previene la fecundación, sino que destruye el óvulo en caso de que éste hubiera sido fecundado (ya cigoto entonces). A mí particularmente no me convence esa denominación de abortivo; me parece como jugar deliberadamente con un término muy polémico para contribuir a la demonización de la píldora (y nunca mejor dicho, porque quienes más utilizan esta casuística semántica son los portavoces eclesiásticos).

Sin embargo, al margen de consideraciones estrictamente morales, hay que tener en cuenta ciertos aspectos en torno a este fármaco. La posología total consiste en dos tomas cada doce horas durante sólo dos días, pero la bomba hormonal a que induce en el organismo de la mujer no es nada despreciable… de hecho, ha de ser lo suficientemente fuerte como para, no sólo destruir el óvulo -fecundado o no- sino también para forzar la venida de la menstruación. Esto conlleva una serie de de efectos secundarios que como es lógico vienen indicados en el prospecto de la caja, con la particularidad de que en este caso no son efectos esporádicos, que quizá sobrevengan, sino que suelen ser habituales e incluyen vómitos, náuseas, mareos e intenso dolor abdominal -aunque eso nos resulta familiar a muchas-. Con lo cual, no es una solución para recurrir a la ligera, sino sólo en caso de estricta necesidad.

Tampoco hay que olvidar en ningún momento que este método anticonceptivo no supone traba alguna contra las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual), y precisamente muchas voces han apuntado a que la aplicación de la nueva norma podría traducirse en un incremento de éstas a medio y largo plazo. Por su parte, el Gobierno insiste en que es una medida de urgencia y pretende seguir fomentando una sexualidad responsable, y también señala que otros países europeos que ya dieron carta blanca al medicamento en farmacias, como Reino Unido y Francia, han visto reducidos sus índices de embarazos no deseados. “De los 112.000 abortos que se realizaron en 2007 en España, más de 6000 correspondían a menores de 18 años [...] Más de 4.000 niños nacieron de madres menores y, en total, se produjeron 10.500 embarazos en jóvenes que no superaban los 18 años”, ha apuntado Jiménez. El 63% de las mujeres que han tomado alguna vez la píldora postcoital, lo hizo con menos de 24 años.

Este anticonceptivo, como ocurre con todos los demás, no está incluido dentro de las prestaciones del Plan Nacional de Salud, y depende de cada Comunidad Autónoma la subvención del mismo. Actualmente es financiado por doce Comunidades Autónomas (quedándose al margen Castilla la Mancha, la Rioja, Canarias, Valencia, Murcia y la provincia -no capital- de Madrid), lo que significa que en ellas puede obtenerse gratis con la correspondiente receta médica. Pero aquí surge otra cuestión: hay un cierto número de colegiados que se oponen a prescribirlo, por considerar que atenta contra sus principios morales (y aquí es cuando aparece con fuerza el fantasma del aborto y lo abortivo), existiendo una especie de vacío legal al respecto. Con esta medida en ciernes del Gobierno, en principio se minimizaría el problema de tener que poner al médico de cabecera -y, lo que es peor, a la embarazada que no quiere serlo- entre la espada y la pared, aunque tengo entendido que también existen farmacéuticos que se niegan a dispensar el fármaco aludiendo a los mismos principios morales. No obstante, me parece que el número es menor, y en cualquier caso el negocio es el negocio: la píldora cuesta en torno a 20 euros.

El asunto de la interrupción voluntaria del embarazo a menores sin necesidad de visto bueno por parte de sus progenitores es más complicado aún, pues ya no hablamos de un método anticonceptivo, sino de aborto en sentido estricto. Entre las críticas cosechadas por la iniciativa aún no palpable, una de las más extendidas es el hecho de que los menores de 18 años necesiten consentimiento paterno para cualquier operación quirúrgica… menos la del aborto. No obstante, el Gobierno parece decidido a seguir adelante con su Proyecto.

El debate está servido, pero de momento yo disfruto con pequeñas perlas humorísticas sobre el tema como la tira cómica del gran Manel Fontdevila (El Jueves) en su blog de Público.

manelpeqhor

Tira de Manel Fontdevila

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